Con el diagnóstico y los objetivos
definidos, alejado de los extremos pero
firme en las convicciones, espero hacerme
merecedor, al final de esta campaña, a que
los colombianos me elijan para el más alto
destino que nuestra democracia les ofrece
a sus dirigentes.
Acompáñenme desde hoy, en este proceso de
transición y transformación, en la
pacífica batalla por convencer a los
colombianos de que me respalden con sus
votos para alcanzar la Presidencia de la
República.